sábado, 24 de agosto de 2013

Los pueblos bonsai

Un bonsai es un arbol criado en una maceta. Para evitar que crezca a su tamaño normal se lo confina en un "bonsai" (maceta en japonés), se cortan sus raíces y se podan sus ramas.  Se busca que se desarrolle como un árbol común, que imite sus formas sin que decaiga o se muera.
El modelo económico de la última década ha tenido un éxito indudable en el desarrollo de "pueblos bonsai" en el interior del país.
Con la misma lógica del artesano japonés los caminos, ferrocarriles y sistemas de comunicaciones se mantuvieron al mínimo, frenando su posibilidad de intercambiar productos. Los recursos extraídos mediante impuestos fueron recortes durísimos que evitaron el posible destino de árbol crecido. La juventud que continuó migrando a grandes ciudades en busca de educación y trabajo fueron como brotes que se arrancaron ni bien asomaron en el arbolito enano.
En la década de mejores precios internacionales de los bienes que producen estos pueblos su crecimiento de población fue apenas vegetativo.
Mientras en el Matto Grosso Brasilero brotaron ciudades producto de su desarrollo agropecuario, en Argentina vimos el crecimiento del conurbano bonaerense como actor político y social fundamental, postergando otra vez el interior profundo.
Hay quienes orgullosos muestran calles asfaltadas, nuevas luminarias, o plazas parquizadas como logros de estos últimos diez años en las localidades del interior. Es como alegrarse por la única flor del ceibo de maceta.
Universidades, hospitales, autopistas, sistemas de riego, estadios deportivos, industrias, habitantes, familias, trabajo. Todo eso y mucho más nos han podado en estos 10 años de políticas a cargo de estadistas de bonsai.

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